Preparando migas con un pastor

Le colgaba un cigarro de la boca, como si lo tuviera pegado al labio inferior. Encima de la mesa tenía una petaca de picadura de tabaco desparramado en la mesa. Parecía que dormitaba pero sólo tenía la mirada perdida, una boina raída por el uso descansaba sobre su cabeza tapando su frente. Hacía tiempo que había colgado las alforjas y había dejado el rebaño a la siguiente generación reservándose el placer de sacar a pasear cuatro cabras por las choperas cercanas al río para entretenerse.
Me acerqué con el cariño infantil que un niño profesa a quien le ha cuidado desde pequeño. Su octogenario cuerpo se giró para abrazarlo y subirlo sobre sus rodillas, y arroparlo con unos brazos sin fuerza.
Me quedé mirando la bandeja con pedazos de pan toscamente cortados.
– ¿Me ayudas?- Me animó
– Pues claro.- Contesté
– Vete partiendo el pan.

16016915450_3511bc99b4_o1
Tomé un trozó de pan más duro que un ladrillo y fui cortándolo tratando de imitar sus movimientos con una cuchillo de mesa no muy afilado, en una época en la que los niños no estábamos tan sobreprotegidos. Él iba armado con una navaja sujeta por unas manos  callosas y arrugadas, muy arrugadas. Tanto, que los pliegues parecían cortes en la piel que brillaba de desgastada. Cortaba sujetando la barra en el pecho y haciendo movimientos certeros hacia él mismo. Si hay un gesto que caracteriza a alguien del campo, es la de utilizar una navaja dejando libre el pulgar para empujar la pieza hacia el filo de la navaja, ya sea embutido para el almuerzo, un pedazo de pan o una cuerda, saltándose cualquier norma de prevención de riesgos actuales.
Al acabar empapó las migas con agua con mesura, pero lo suficiente para ablandarlas. Mientras las dejaba reposar, levantándose con dificultad de la mesa, acerco una cabeza de  ajos, pimientos, chorizo, panceta, y los fue troceando bastamente, dejando los ajos enteros con piel y  colocando el resto  encima de un plato de duralex trasparente pero rayado por el uso.4

Colocó en la cocina de leña una perola con aceite de casa, con su peculiar y fuerte olor (las olivas se dejaban en cuartos amontonadas para que supuraran y se elaborara ese aceite con un sabor característico, que hoy en día se ha pedido), echó los ajos y la estancia se impregnó de un olor delicioso. Ya anochecía y la cena se preveía espectacular.3

Sacó los ajos con tiento antes de que se doraran en exceso, le tocaba el turno a la carne, no demasiado hecha para que no diera un sabor tostado en unas migas melosas y los pimientos. Una vez pochados todos los ingredientes, los retiró en incorporó a ese aceite pecaminoso las migas y empezó a moverlas como soltura como si las temblorosas manos hubieran encontrado vida otra vez. Una vez que estaban algo tostadas por el exterior y suaves por dentro, devolvió a la perola el resto de ingredientes que descansaban, aceitosos, en una bandeja al lado de la lumbre. 2

Cuando hubo terminado, coloreando con pimentón aquella mezcla, remató la faena friendo un par de huevos, recogidos ese mismo día del gallinero que tenían debajo de casa. Él lo regó con un vaso de vino y yo, a regañadientes, con un vaso de agua fresca.
Terminamos cada uno nuestro plato y dejamos la perola cerca del fuego para cuando viniera el resto de la familia. Él se lió otro cigarro de postre, yo me tomé un vaso de leche de las cabras que aquel señor, más que tranquilo, templado,  paseaba a diario.1

Mis padres nos encontraron dormitando en un butacón , yo encima de sus piernas, tapados con una manta. Nos dejaron tranquilos y se dirigieron a la cocina a ver qué olor era ése que les estaba haciendo la boca agua.

He probado el resultado de otras recetas de migas, tantas como gente he conocido a lo largo de mi vida, algunos locos entrañables incluso las acompañan de chocolate, pero la que se me quedó grabada en el recetario de la memoria, y la que mi madre me refresca a menudo,  son las de mi bisabuelo, unas migas de auténtico pastor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s