Sobre embalaje

d (1)El pasado 7 de Enero, después del segundo viaje al contenedor de papel de envolver, bolsas con motivos navideños, cajas de cartón y hojas y ramas secas que han decorado nuestra casa durante las pasadas fechas, tuve una visión que me entristeció sobremanera. No fue la revelación del síndrome postvacacional. En realidad fue la de todos los contenedores de la calle llenos hasta las cartolas de todo el embalaje que hemos utilizado para regalos y que han durado lo que la noche de Reyes.

Una gran cantidad de toda esa basura es el exceso de embalaje que todo regalo lleva consigo. Como si una simple caja no fuera suficiente. ¿Cuántas veces hemos abierto algún juguete con una caja inmensa, y cuyo contenido era fundamentalmente aire?Piezas del MNBA viajan a Tucumán

Otra gran parte, la mayoría, son papeles de envolver. Los hay de todos los tipos. Muchos de grandes cadenas de electrónica, jugueterías o deportes. Otros son de baja calidad, con motivos aburridos y repetitivos, para envolver los muchos complementos con los que llenamos los amigos invisibles.thG4L97DGY

Sin embargo, hay envoltorios cuidadosos, personales o de tiendas en las que el detalle de colocar una simple ramita de lavanda en un papel de calidad dice tanto del que lo envuelve como del que lo regala para gente que aprecia no sólo el objeto que hay en el interior.

Y es que, antiguamente, el presente era un detalle, en el sentido más estricto de la palabra. No había tantos regalos y, por supuesto, el papel de envolver era más caro. En nuestra casa estaba racionado y se utilizaba con prudencia ¿Os acordáis de los paquetes con papel de embalar marrón y cuerda para atarlo? Siempre que veo un paquete así, estoy deseando abrirlo. Me atrae mucho más que el envuelto con cualquier papel de colores estrafalarios.

Y es que el envoltorio de cualquier producto ha evolucionado en los últimos años.  Se ha multiplicado extendiéndose a todas las partes de nuestras vidas. Antiguamente todo era más simple, El bocadillo se envolvía con papel de periódico. Las cajas de las galletas se guardaban para ser costureros. Los cascos de las botellas se devolvían y la compra se hacía a granel en los carritos de la compra. Hoy todo tiene dos o tres envoltorios de plástico o cartón que colapsan los contenedores para ¿reciclar? Quizás habría que dar un paso atrás. Más atrás incluso que el hecho de reutilizar. ¿Consumir con cabeza? Pero ya se ocupan de que tengamos la cabeza en otro lado. Para eso los escaparates están llenos de grandes carteles. Ya han comenzado las Rebajas. Que la rueda no pare.

 

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